Hola,
te presento a Adrian Targett.
Un anónimo maestro de escuela británico, en un pueblo de la campiña, como los hay tantos.
Pero su historia no es tan anodina como te podría parecer...
Un anónimo maestro de escuela británico, en un pueblo de la campiña, como los hay tantos.
Pero su historia no es tan anodina como te podría parecer...

En 1903, en una cueva de Gough, en Somerset, Inglaterra, unos arqueólogos encontraron un esqueleto humano, enterrado allí desde hacía unos 10.000 años.

Lo llamaron Cheddar Man, porque fue hallado en Cheddar Gorge. Hasta ahí, un hallazgo arqueológico más. Pero la historia no había hecho más que empezar.

Décadas después, los avances científicos permitieron analizar su ADN y reconstruir su aspecto. Lo que descubrieron sorprendió a todos: tenía la piel oscura, ojos azules y cabello rizado. Un detalle que desafiaba la idea de que los primeros británicos eran de piel clara.

Pero lo más increíble llegó cuando compararon su ADN con el de personas vivas en la zona. Y encontraron un descendiente directo.

A ver si adivinas su nombre:
Pues sí. Adrian Targett, el maestro de escuela que vivía en el mismo condado donde se hallaron los restos. Aparentemente, su linaje había permanecido allí, sin interrupciones, durante 300 generaciones.
Pues sí. Adrian Targett, el maestro de escuela que vivía en el mismo condado donde se hallaron los restos. Aparentemente, su linaje había permanecido allí, sin interrupciones, durante 300 generaciones.

Imagina el impacto: un hombre común, profesor de secundaria, sin más pretensiones que su vida tranquila en Somerset… y resulta que su familia podría llevar 10.000 años en el mismo lugar.

¿Por qué te explico esta historia?
Por 2 motivos:
1) La historia del Cheddar Man y Adrian Targett nos recuerda que las raíces de algunas personas son más profundas de lo que nos podríamos imaginar.
Por 2 motivos:
1) La historia del Cheddar Man y Adrian Targett nos recuerda que las raíces de algunas personas son más profundas de lo que nos podríamos imaginar.
